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Edgar E. Ramírez
Puerto Rico
Descarga I (La ciudad ha cerrado sus puertas)
La ciudad nos ha cerrado todas las puertas,
amor, nos han tronchado los parques:
¿cómo amarte si no has cumplido todos los ritos
necesariamente urgentes para el beso?
Sé que el hombre es tiempo
y sin embargo no me calmo, no me resigno
a este desamor tan mortuorio
sin tu piel de pez y calamar.
¡Camaleón añil!
Rompamos el presente el silencio
formado de fantasmas y espejismos.
La ciudad me ha cercado de ti
paloma o gorrión
-estatua de sal y mineral-
el vacío se torna impertinente,
ya no es la paz del corazón:
aquel inmóvil mar en lontananzas.
¡Amor!, has llegado al jardín quebrado y doloroso
con una granada de sangre triste
y al respirar al respirar los alfileres de este viento,
me desangro caigo bajo capas de amargura.
Ah los alfileres que trae mi corazón por tu recuerdo:
Oxígeno azul
pan de maíz,
son una red de anzuelos en la frente.
La ciudad nos ha cerrado sus puertas
y duelen los ojos de este día,
grises a la sombra del sol
descansan o se mueren,
y tú te vas escondiendo entre el bullicio
estrella de mar
pájaro verde
ala de espuma.
Mis tobillos cansados del camino
son como los del serafín que me persigue;
se vacían las venas,
como jarras de cristal con limonada,
en el fuego que llora como un niño;
mis dedos dibujan las muecas de la nada,
en el rostro mudo:
Duele la tarde como una grandísima derrota.
Y tú arrullo verdeazul,
emerges de mi canto
con un amargo dolor de orfelinato.
Te amo, te amo, animal urbano te amo,
animal de tupidas metrópolis de humo,
desde la espina dura,
desde mi asombrada soledad de árbol.
Nos han cerrado todas las puertas,
la ciudad no ha sido la culpable,
sin embargo alguien siempre carga con las cuentas
y te llamo con mi canto te llamo
y emerges como el grito de la noche
sin llegar a posarte entre mis manos...
¡Regrésate!
Pájaro de cobre
tantarantán de neón:
Siempre hay un ángel vengador,
atravesando con la espada
el corazón de la rosa.
Te amo, estatua de sal y mineral te amo.
No debiste no hubieras volteado la cabeza,
pero yo sé que el viento haló de tus cabellos
¿Cómo romper la fantasía que te encierra,
romper el conjuro y abrir todas las puertas?
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